25.7.98

Tierras galas al norte (BELGICA)

Brujas - Bélgica, 24/07/98

Brujas es un pueblito con casitas y callecitas que parecen sacadas de un cuento. La mayoría de la población y de los turistas son veteranos.

Nos alojamos en casa de Nicole (30 Gapzardstraat), una veterana simpática, viuda y con un gato mimado. Nos entendíamos con un poco de francés, algo de inglés y casi nada de español. Desayunábamos pan casero y un dulce de nuez riquísimo que hace ella misma.

La ciudad es realmente hermosa, con canales y muchas calles empedradas, peatonales y ciclo vías por todos lados. Algunos la titulan la Venecia del norte, y algo de razón deben de tener. La ciudad es Patrimonio de la Humanidad, con bellísimas plazas (Markt y Burg) y un campanario altísimo con carillón, que cuesta subir sus escalones pequeños pero vale la pena. El ayuntamiento es un edificio que también vale la pena conocer.

Otra cosa muy típica de la ciudad, son las carpetas bordadas y los tejidos de encaje.

Bruselas - Bélgica, 25/07/98

Nos repartimos en parejas para averiguar precios, y dos compañeras fueron a un sector de la ciudad donde se agrupaban todos los hoteles de alta rotatividad (obviamente no lo notaron hasta el final de esta anécdota). Empezaron a preguntar y las atendieron muy bien (en ciudades como esta nadie se extraña que una pareja de mujeres busque un hotel de este tipo), pero la cara del recepcionista cambiaba cuando ellas pedían ver la habitación, y le decían que éramos siete (“we are seven” fue otra frase muy repetida en el viaje). Para una “orgía” como la que se imaginaba el recepcionista, les mostraban habitaciones con espejo en el techo, yakusis gigantes y camas con colchón de agua.

Terminamos alojados en el Manhattan hotel, y salimos a tomar una cerveza en un pub cercano. En Bélgica tienen 400 tipos de cerveza diferentes, una cultura alcohólica insuperable, tiendas especializadas, vasos para todas las marcas, etc.

Además del famosos niño orinando (Manneken Pis, que lo disfrazan ridículamente), un español que conocimos y vivía en la ciudad (porque el seguro de desempleo pagaba más en Bélgica que en España) nos mostró a su hermana, un poco menos conocida: Jeanne Pis.

En la plaza central de Bruselas no hay templos solo el edificio de la municipalidad (cuenta la historia que su arquitecto se suicidó al notar que la puerta no le quedó centrada respecto al edificio). Los domingos a las 10:30 PM sucede un espectáculo de luces y sonido en la plaza, que vale la pena presenciar.

Para el anecdotario estábamos en una lavandería (donde todo funciona automático y no hay empleados solo un teléfono público) jugando a las cartas en el piso, cuando vemos que un patrullero de la policía para, y entran al lugar. Nos hablan en francés, respondimos en español. Le preguntan algo a una señora que estaba lavando ropa ahí, y se van. Recién cuando volvimos a Uruguay uno de los compañeros nos confiesa que él había presionado por error el botón de la policía en el teléfono público.


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1 comentario:

Vuelos Baratos dijo...

En Bélgica, desde Bruselas hay varias ciudades interesantes que visitar, pero recomendable además de Brujas: Gante.